lunes, 20 de septiembre de 2010

HISTORIA LOCAL BARRIO LARRAIN


antes de todo agradecer la colaboración de nuestro vecino Don Jaime, quien en apoyo a nuestra iniciativa de recuperación comunitaria de la Quebrada Mirador Larraín, realiza una entrevista a Don Ricardo, vecino antiguo del sector, quién en esta oportunidad como entrevistado, entrega valiosa información del desarrollo de la vida del barrio de antaño.

El Barrio Caldera de Valparaíso

El barrio se ubica en el “Cerro Larraín”, “nombrado antiguamente como el cerro Recreo, pero hoy nadie lo llama así, ya que en Viña del Mar existe uno con el mismo nombre”, subiendo por “Sarmiento”, continuando por “Urrutia” se cruza con la calle “Caldera”, donde se ubica un mirador que era antiguamente el centro de la actividad del barrio.

Según cuenta don Ricardo Vera, su abuela María Galvarino, nacida en el año 1902, hizo gran parte de su vida en el barrio, ya que su padre (su bisabuelo) había comprado una casa en esa ubicación. Décadas después la madre de don Ricardo, la señora Fresia Silva Galvarino, también nació y vivió en el barrio, donde se casó y tuvo a don Ricardo y su hermana Fresia.

“Este siempre fue un barrio tranquilo con gente de trabajo, donde convivían pescadores, feriantes, albañiles, sastres, zapateros, transportistas y muchos otros oficios”.

Por iniciativa de los propios vecinos de aquel entonces, se formó a mediados de siglo veinte el “Club Deportivo Recreo Junior”, que organizaba las actividades sociales comunitarias.

Durante todo el año había muchas cosas que se hacían para entretenerse, ya que el barrio estaba con muchas familias criando a sus niños.

Tradicionalmente para la celebración de semana santa, se leía el “testamento de judas”, que incluía bromas entre los vecinos, luego se procedía a la quema de judas.

En fiestas patrias, los niños cantaban la canción nacional, hacían numerosas competencias como; carreras de ensacados, volantines, se jugaba al palo encebado y para finalizar, les daban leche con chocolate y golosinas. También se hacían competencias de cueca y bailes en la calle que duraban hasta la madrugada.

Durante el año, adultos y niños asistían al local del club, donde se jugaba al ping pong, domino y se iba a jugar al fútbol a unas canchas que luego fueron habitadas por pobladores después del terremoto de 1965.

En primavera se hacían elecciones de reina con el correspondiente baile de coronación.

Para navidad y año nuevo, el barrio se adornaba y se celebraba con mucha alegría, porque todos se apoyaban unos a otros y había respeto mutuo.

Luego, con el correr de los años muchos vecinos fueron vendiendo sus casas y con la llegada de nuevos habitantes, principalmente arrendatarios, “todo cambió debido a la rotación”. El último acto colectivo fue cuándo el “Alcalde Pinto” acudió a la calle Caldera a inaugurar el pavimento participativo.

Hoy, “el sector está muy abandonado”, la antigua quinta que bordea la quebrada y el mirador, esta subdividida y tiene sectores abandonados a su suerte donde está lleno de humedad, basura y plagas. Recuerda don Ricardo que cuando niños se iban a jugar con los frondosos árboles que había en su interior. El mirador mismo, “a pesar de los esfuerzos de algunos por mantenerlo limpio”, es deposito de bolsas de basura que la gente de “más arriba” deja a su paso cuando bajan por “Urrutia”. También se dice que hay robos a las casas, delincuencia, drogadicción y alcoholismo.

Finalmente, con melancolía y resignación don Ricardo señala que no le ve mucho futuro al barrio, ya que cree que los buenos tiempos ya no pueden volver, porque “el barrio y Valparaíso cambiaron para siempre”.

Valparaíso, 10 de Septiembre de 2010



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